¿Qué ‘por qué’?

Hace pocos días, en el amplio espacio que Casa del libro tiene en la Rambla de Catalunya, en Barcelona, muchas personas se quedaron sin silla y escucharon embelesadas, pero de pie, a Roberto Canessa, que venía hablar de su libro, y no era la primera vez. Meses atrás vino a lo mismo y fue requerido por los medios, de todo pelaje, en los que triunfó sin discusión con su discurso positivo, generoso, franco, y hasta divertido. Igual salió en la ambicionada (por los gabinetes de prensa) “contra” de La Vanguardia que en un programa de TVE que ha sido ampliamente denostado. Así de potente es el mensaje que “vende” Canessa, y que en el libro “Tenía que sobrevivir” (Al Revés, 2107) aparece magníficamente expuesto en el texto del escritor uruguayo Pablo Vierci.

Y eso que este libro no es fácil de vender, ni de leer. Se puede pasar del agobio al llanto en cuestión de un párrafo, se puede reír para a continuación hundirse en la desolación. Es una historia de superación, un libro sobre el liderazgo, un manual de autoayuda, una historia de aventuras, un diario de viaje, una biografía y hasta un panfleto religioso. Y, sin embargo, nada molesta, todo es digerible. Y, además, está muy bien escrito.

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Son dos libros en uno, ya decía Vierci en una entrevista que “la primera parte del libro es la causa y la segunda la consecuencia”, pero es que esa primera parte es nada más y nada menos que la narración del accidente de aviación que sufrió un equipo de rugby uruguayo en los Andes, hace casi medio siglo. Se hizo famoso por una película de Disney (Viven) y antes se había hablado mucho de esta epopeya porque los supervivientes aguantaron más de dos meses con temperaturas por debajo de 20 bajo cero, pasaron todo tipo de calamidades (fracturas, aludes, muertes…) y, para aguantar un minuto más, un día más, comieron parte de los cuerpos de los compañeros que no pudieron resistir.

Es inevitable ahondar en este detalle y en todas las entrevistas (que han sido muchísimas) ha aparecido tarde o temprano. Ese punto morboso, casi insignificante ante la magnitud de lo narrado, enseguida se convierte en una nebulosa mientras adquieren nitidez las historias que se suceden, tanto del pasado más remoto como de la mera actualidad.

Roberto Canessa, además de ser uno de los dos supervivientes que se aventuró en una expedición casi ilógica subiendo y bajando picos en los Andes hasta contactar con alguien que pudiera dar al mundo la noticia de que estaban vivos, se convirtió con los años en un cardiólogo pediátrico de reconocido prestigio, que introdujo las ecocardiografías en su país y ha salvado las vidas de muchos niños que estaban condenados a irse de este mundo sin apenas darse cuenta. En la presentación de Barcelona del otro día, uno de los momentos más emotivos, fue cuando una señora del público explicó que allí estaba un chaval que había sido operado por el doctor Canessa quince años atrás, en su país natal. Hubo más familiares que tomaron la palabra para decir muy brevemente que ellos habían pasado por un trago similar, y agradecían al doctor superviviente (o al revés, porque aquí no queda claro qué provocó qué) su dedicación.

Canessa salió de la montaña con una vocación clara de ayudar a los demás. Él cree en Dios, en un Dios amable alejado de ese que no paraba de prohibir cosas en su infancia. Transmite un mensaje positivo perfectamente asimilable por todos los credos, incluso para los que tenemos la certeza de no creer, y –nunca mejor dicho– predica con el ejemplo. Se van sucediendo en la segunda parte del libro historias inevitablemente emocionantes, de niños que salvan la vida, pero también hay finales trágicos y madres rotas que no entienden que eso les haya tocado a ellas. Hay palabras sencillas que dibujan historias enormes y se suceden tecnicismos médicos, de esos que tienen media docena de sílabas, que son perfectamente entendibles, de tan cercanas que son las vivencias que se cuentan.

Este multilibro es una obra hagiográfica (no cabe duda) pero eso no es peyorativo en absoluto. Se lee con una sonrisa, a veces; con muecas de dolor en muchas más ocasiones, pero a nadie deja indiferente semejante sucesión de episodios de una fuerza tan notable. Al buscar respuestas a tantos por qué, al intentar entender tantas situaciones al límite es cuando miramos dentro de nosotros.

Acercarnos a este libro nos hace mejores.

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